viernes, 16 de octubre de 2015

El soldado de Hesse ~ Howard Fast



Título original: The hessian
Título: El soldado Hesse
Autor: Howard Fast
Traducción de Horacio Laurora
© 1972 by Howard Fast
Editado por PLAZA & JANES, S. A.
Primera edición; Enero, 1982
ISBN: 84-01-49009-X

11. EL VEREDICTO (fragmento)
—Es usted un cínico irremediable, Feversham... Bueno, yo también lo soy... ¿Cómo tomó la cosa la muchacha?
—¿Cómo cree usted que podría tomarla?
—He sido justo, ¡qué demonios! No me mire como a un cerdo inmundo.
—¿Eso es lo que quería decirme?
—He sido justo, Feversham... ¡maldita sea! Debe usted reconocerlo. Podría yo haber convertido en un infierno perpetuo la vida de esa gente. A sus ojos, Feversham, no me han hecho nada. Pero yo y la mayoría de nuestro pueblo pensamos que han traicionado nuestra causa.
—Yo no he dicho que no hicieron nada.
—¿Se retracta usted ahora, Feversham?
—A decir verdad, no... En mi opinión, realizaron una acción humanitaria.
—Me asombra usted, Feversham.
—Sin embargo, reconozco que usted podría haber convertido su vida en un infierno.
—Usted da a cada uno lo suyo, ¿no?
—¿Qué importa lo que yo piense?
—Nada... —Luego de una larga pausa y, observándome a través de la penumbra, me preguntó—: ¿Era Calvil el que estaba chillando allí?
—Sí.
—Lo tendré en cuenta, para romperle el pescuezo a ese miserable.
—Lo consagro paladín de las mujeres —le dije, aprobando sus palabras.
—No se traicione, Feversham, para mostrarse detestable... Ello es muy natural. Supongo que se propone pedir clemencia a Packenham.
—¿Se opone usted?
—No. ¡Adelante...! Aunque no creo que tenga éxito con ese vanidoso hijo de puta. Personalmente estimo que lo odia a usted por su valor... Aunque, después de lo que usted le dijo, no lo condeno. ¿Qué pasó en Saratoga?
—Lo que ocurre en cualquier batalla. Perdió el valor y resolvió emprender la fuga.
—¿Logró huir?
—No. Stark lo contuvo y lo castigó hasta dejarlo medio muerto.
—¿Con sus manos?
—A cintarazos. ¿Ha visto usted castigar a alguien con la espada?
—¿Y piensa pedirle un favor a ese hombre? —Hunt sonrió y meneó la cabeza—. Adelante, Feversham, adelante.
—¿Dónde está?
—Arriba, en el gran salón, mordisqueando algo con el encantador St. August. Hay que comer mucho para llenar una panza semejante.
—Le admiro sus amistades —le dije, en tanto me dirigía hacia la puerta.
De pronto, él me espetó:
—¡Feversham!
Me detuve.
—Hago lo que debo hacer, Feversham. Me importa un bledo lo que usted piense de mí... Simplemente quiero dejar sentado que hago lo que me incumbe hacer.
—Todos hacemos lo que debemos hacer, squire. (Caballero, persona distinguida)
Ya en la planta alta, llamé a la puerta y St. August, con voz alegre y cantarina, respondió:
—¡Adelante! ¡Adelante!
Estaban los dos sentados a la mesa en mangas de camisa. Ante ellos había una fuente con dos patos asados y una gran torta de manzana. Comían con un entusiasmo que les impedía apartar los ojos de las viandas. Luego de desgarrar los patos en pedazos, lamían la grasa que chorreaba de sus dedos y a continuación hundían sus cucharas en las profundidades de la torta de manzana. Pasó bastante tiempo antes de que examinaran a su visitante. Al verme, sus brillantes rostros se ensombrecieron.
—Creo que no tenemos nada que decirle, Feversham —me dijo el general. En seguida ingirió una gran cucharada de torta y se dirigió a St. August—: Manzanas pasas.
—Estamos en junio —se excusó St. August.
—Supongo que peor es nada... ¿Qué desea usted, Feversham?
—Deseo presentar un descargo.
—Déjese de tonterías —me dijo Packenham, salpicando saliva a través de un trozo de pato—. Los hombres como usted no presentan descargos. Lo malo, respecto de los individuos de su clase, Feversham, es que consideran a los demás unos tontos, o sea, dan por sentado que los otros son trasparentes y se consideran a sí mismos impenetrables. Este pato huele mal, St. August.
—¿Será silvestre?
—Es demasiado gordo para ser silvestre. Lo que ocurre es que los alimentan con porquerías... Con pescado viejo. Adelante, Feversham, con su petición.
—No ahorque al muchacho. Se lo pido de todo corazón, general Packenham. Por favor, no lo cuelgue. Véndalo como una mercancía. Eso será un castigo suficiente.
—¿Por haber matado? Vamos, Feversham.
—No, no... Es tan culpable de asesinato como yo.
—¿De veras?
—Por favor... Se lo pido al oficial y al caballero.
—Retribuyo su cumplimiento, Feversham, aunque dudo de que existan todavía oficiales y caballeros en este miserable Ridge. Esta comida no es digna ni siquiera de un cerdo, y la cerveza está agria y caliente como la orina. ¿Cuál es el postre, coronel?
St. August destapó una fuente de loza.
—Crema con miel —dijo.
—¿Crema?
St. August sumergió un dedo en la fuente y luego deslizó por él su lengua.
—Dulce como la miel —dijo.
—Ahora han cambiado de táctica... Beba una cerveza con nosotros, Feversham, y olvídese de lo ocurrido. Los hombres como usted no piden clemencia. ¿Oyó los testimonios?
Cerré la puerta a mis espaldas y descendí a la planta baja. La cocina de la posada, llena de gente y de gritos, apestaba a comida y cerveza. Todo el mundo discutía allí. Los diálogos eran acalorados y violentos, pero muy pocos defendían al alemán y aún éstos lo hacían más por el placer de discutir que por defender a un inocente. En el salón del tribunal encontré de nuevo a Hunt, quien, siempre en la misma silla y con las piernas extendidas, me saludó con un brazo:
—¿Ablandó al general, Feversham? —me preguntó.
—A usted lo escucharía.
—Deje que cuelguen al mercenario, Feversham. Por más vueltas que le dé, usted sigue siendo un extranjero aquí. América siempre será una tierra extraña para usted... Con más razón el Ridge. Usted nunca nos comprenderá, porque no nos parecemos en nada de lo que usted conoce. Si nos toma por unos ingleses que hace dos, tres o cuatro generaciones nos establecimos en este suelo, se equivoca usted de medio a medio. ¿Piensa, acaso, que nos apoderamos de este continente y lo hicimos nuestro mediante la clemencia? ¡De ninguna manera, señor! Cada pulgada de este territorio nos costó sangre. Mi abuela tuvo once hijos, de los cuales sólo sobrevivieron dos. Durante cierto invierno tuvieron que alimentarse con raíces arrancadas a la tierra helada. Estos campos son tan fértiles y verdes como el trasero de una marrana. Sin embargo, ¿qué pueblo fue capaz, como nosotros, de erigir una muralla de piedra de un millar de millas de longitud? Todas las malditas piedras que componen ese muro fueron extraídas de estos mismos campos durante sólo dos generaciones. Edificamos estas casas y desbrozamos esta tierra con nuestras propias manos y luchamos contra los indios para que no quedaran dudas, respecto de nuestro dominio. Nuestro derecho emana del esfuerzo que realizamos para vivir en este maldito desierto. Hace seis años que luchamos contra los ingleses y lucharemos otros seis y aun sesenta años, si es necesario. De modo que no puedo explicarle lo que pasó dentro de mí cuando vi el cuerpo de Saul Clamberham colgado de un árbol.
—Le importó un bledo de Saul Clamberham —le dije.
—En efecto, me importó un bledo. Nunca perdí el sueño por él. Pero le diré por quiénes me preocupé: por los mercenarios. Cuando aparecieron en el Ridge, mi estómago se agrió como el vino echado a perder. Existe una diferencia fundamental entre usted y yo, Feversham: yo sé odiar y usted no... El odio es hermoso, porque nos hace más fuertes... más de lo que usted se imagina. ¿Cree usted que yo estaba seguro del resultado cuando me dirigí con mis hombres a la granja de Buskin? De ninguna manera. Los milicianos del Ridge no son soldados: ése era el primer combate que afrontaban en sus vidas. Por eso, al producirse las primeras descargas casi todos huyeron. Tanto temían a los alemanes que al pensar en ellos se estremecían. Usted los vio cuando se presentaron en la granja. Muy pocos milicianos pensaban que seguirían vivos al finalizar el día... Y usted me pide que me conduela de los mercenarios. No, señor, usted jamás me comprenderá.
—Así es, squire Hunt, no lo entiendo —admití.
*   *   *   *   *
  Howard Melvin Fast (Nueva York, 1914 Connecticut, 2003). Prolífico escritor estadounidense y autodidacta. Hijo de emigrantes judíos, se cambió el apellido de su padre Fastovsky, por Fast. Desde muy joven trabajó en la biblioteca pública de Nueva York, y vendiendo periódicos. Recorrió el país haciendo autostop y subiéndose en los ferrocarriles buscando trabajos. En esa época comienza a escribir.
   Su primera novela, Two Valleys (Dos Valles), fue publicada en 1933, con 18 años de edad. Su primera obra popular fue Citizen Tom Paine (Ciudadano Tom Paine), un cuento sobre la vida de Thomas Paine. Interesado siempre en historia americana, escribe The Last Frontier, (La última frontera), sobre una tentativa de los Cheyennes de volver a su tierra nativa; y Freedom Road (Camino de la libertad), sobre las vidas de los antiguos esclavos durante el Período de reconstrucción.
   Durante la Segunda Guerra Mundial trabaja en la Oficina de Información de Guerra de Estados Unidos, escribiendo para la Voz de América.
   En 1943 se afilió al partido comunista y en 1950 fue encarcelado por negarse a dar los nombres de los contribuyentes al Comité de Ayuda a los Refugiados Antifascistas, que había comprado un antiguo convento en Toulouse para convertirlo en un hospital en el que trabajaban los cuáqueros ayudando a refugiados republicanos de la Guerra Civil Española (una de las contribuyentes era Eleanor Roosevelt).
   En la cárcel comenzó a escribir su trabajo más famoso, Espartaco, novela sobre la sublevación de los esclavos romanos encabezada por Espartaco. J. Edgar Hoover envió una carta a las editoriales advirtiéndoles de que no deberían publicarlo. Con los escasos sueldos de su mujer y suyo, creó Blue Heron Press y publicó el libro. Se vendieron cuarenta mil ejemplares, y tras el final del Macartismo, fue traducido a 56 idiomas y se vendieron varios millones de ejemplares y fue llevada al cine. Protagonizada por Kirk Douglas, y dirigida por Stanley Kubrick, fue un éxito de taquilla, ganó cuatro Óscar y fue nominada a otros dos.
   Puesto en la “lista negra” por sus actividades comunistas y sus antecedentes penales, Fast no pudo publicar con su nombre, utilizó el pseudónimo E. V. Cunningham.
  Como protesta por la represión en Hungría abandonó el partido comunista en 1956; desilusionado por ello, escribió El dios desnudo (1957).
  Escribió excelentes novelas policíacas con el seudónimo de E.V. Cunningham, quizá la mejor sea Stella, que recuerda a la mejor literatura de Raymond Chandler. Es autor de 80 novelas entre las que destacan Two Valleys (1933), su primera novela, La última frontera (1941), La pasión de Sacco y Vanzetti (1953), Josué, el guererro judío - El río de oro (1960), Poder (1963), Mis gloriosos hermanos, Ciudadano Tom Paine, La segunda generación (1978) y Greenwich (2000).
   Sus novelas de mayor éxito siempre tuvieron un marcado acento político y social y varias se llevaron al cine. Howard Fast murió el 13 de marzo del 2003 en su casa de Old Greenwich, Connecticut.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Una mujer difícil ~ John Irving


Título Original: A widow for one year
Autor: John Irving
Título: Una mujer difícil

Traductor: Jordi Fibla
©1998, Irving, John
© Tusquets Editores S. A. 2002
ISBN: 84-8310900-X
  
  Sinopsis
 Nacida para sustituir, en cierto modo, a dos hermanos muertos en un accidente, Ruth Cole vive una infancia muy especial. En el verano de 1958, cuando ella tiene cuatro años, Marion, su madre, tras una tórrida aventura con un jovencito de dieciséis, abandona el hogar. Ruth se queda con su padre, con el que mantiene una relación de amor-odio marcada por la rivalidad. Pero, andando el tiempo, a sus treinta y seis años, Ruth se ha convertido en una mujer atractiva y en una escritora de éxito, y, pese a su personalidad compleja y difícil, cuatro años después no sólo se ha casado, sino que tiene un hijo, enviuda y, por si fuera poco, se enamora por primera vez. Lo que no podía prever era la reaparición de la inquietante Marion...
   Las historias de John Irving nunca son sencillas, porque sabe que las jugadas del azar, por extrañas que sean, acostumbran dar un quiebro a la vida, casi siempre risible.
*  *  *  *  *


   John Winslow Irving (Exeter, New Hampshire 1942) Escritor estadounidense, autor de novelas importantes y guionista de sus obras. Su padre Colin F. N. Irving fue profesor de la Universidad de Exeter, que al igual que otros miembros de la comunidad de Exeter aparece de manera solapada en varias de sus novelas. Estudió literatura inglesa en la Universidad de New Hampshire y en 1963 pasó dos años en el Instituto de Estudios Europeos de Viena.
   Entre 1965 y 1967 escribió su primera novela, Libertad para los osos, a la que seguiría La epopeya del bebedor de agua, pero con la aparición de El mundo según Garp, en 1976, consiguió por el fin el éxito y la fama tanto en Estados Unidos como en las múltiples lenguas a las que fue traducida. Desde entonces crítica y público han aclamado al unísono cada una de sus siguientes obras: El hotel de New Hampshire; Príncipes de Maine, Reyes de Nueva Inglaterra; Oración por Owen; Un hijo del circo y, en especial, Una mujer difícil
Ganó el Óscar en el año 2000 por «Mejor Guión Adaptado» por su guión de Las normas de la casa de sidra (The Cider House Rules).

Obras más destacadas
El mundo según Garp (The World According to Garp, 1978)
El Hotel New Hampshire (The Hotel New Hampshire, 1981)
Príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra' (The Cider House Rules, 1985
Oración por Owen (A Prayer for Owen Meany, 1989)
Un hijo del circo (A Son of the Circus, 1994)
La novia imaginaria (The Imaginary Girlfriend, 1995)
Tratando de salvar a Piggy Sneed (Trying to Save Piggy Sneed, 1996), colección de 12 obras cortas de los géneros: memorias, ficción y homenaje.
Una mujer difícil (A Widow for One Year, 1998)
Mis líos con el cine (My Movie Business, 1999)
Príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra
La cuarta mano (The Fourth Hand, 2001)
El ruido que hace alguien cuando no quiere hacer ruido (A Sound Like Someone Trying Not to Make a Sound, 2004), libro infantil
Hasta que te encuentre (Until I Find You, 2005)
La última noche en Twisted river (Last Night in Twisted River, 2009)
Personas como yo (In One Person, 2012)


lunes, 21 de septiembre de 2015

Las golondrinas de Kabul ~ Yasmina Khandra



Título original: Les hirondelles de kaboul (2002)

Autor: Yasmina Khandra
Título: Las golondrinas de Kabul
Editorial: Alianza Editorial, 2003
Traductora: María Teresa Gallego Urrutia
167 páginas
ISBN: 9788420645452

   Un carcelero amargado que se deja llevar por la desgracia familiar, un universitario sin empleo, atrapado por la violencia retórica de los mulás, y dos mujeres a las que la realidad condena a una desesperada frustración, forman un fondo cuadrangular psicológico y literario desde el que Yasmina Khadra se adentra en el drama del integrismo islámico. En el Afganistán de los talibanes, en el que ya no se oye a las golondrinas sino sólo los graznidos de los cuervos y los aullidos de los lobos entre las ruinas de un Kabul lleno de mendigos y mutilados, dos parejas nadan entre el amor y el desamor; en parte marcado por la represión social y religiosa, pero también por las miserias, mezquindades, cobardías y desencantos vitales de unos y otros que les impide sobreponerse al destino.
   Pese al marco en el que se desarrolla la trama, Las golondrinas de Kabul es una novela con clara vocación universal, que rehuye los estereotipos en los que puede incurrir incluso alguien que, como Yasmina Khadra, ha padecido en primera persona la irracionalidad del integrismo islámico. Todas las cuestiones clave de la opresión se dan cita en Las golondrinas de Kabul; desde la banalización del mal hasta el poder aterrador del sacrificio, pasando por la histeria de las masas, las humillaciones, las ejecuciones crueles en forma de lapidación, la sombra de la muerte y, sobre todo, la soledad cuando sobreviene la tragedia. Pero siempre dejando un fleco a la esperanza y al ingenio humano capaz de utilizar los aditamentos de esa sociedad represiva para escapar de ella. Con una hermosa prosa descriptiva y rítmica, sacudida por latigazos literarios que fustigan la conciencia del lector, Khadra hace de Las golondrinas de Kabul una novela impactante, turbadora y memorable. Nos enseña las razones y sinrazones de la vida cotidiana en una sociedad reprimida. Nos lleva a ver ese rostro oculto tras el velo.
*   *   *   *   *
   Yasmina Khadra (Jazmín verde) es el seudonimo femenino del escritor argelino Mohammed Moulessehoul (Kednasa, Wilaya de Béchar, Sahara argelino, 10/01/1955). Su madre era una mujer nómada y su padre un enfermero, oficial del Ejército de Liberación Nacional, en 1964 es matriculado en una academia militar, la Escuela Nacional de los Cadetes de la Revolución. Compagina sus estudios y su actividad en el ejército, con su actividad literaria. Su primera novela, Houria, la acaba en 1973 pero no será publicada sino once años más tarde, en 1984.
En 1989, para evitar la autocensura que ha marcado sus primeras novelas y tener más libertad en la recreación de la Argelia de su tiempo, marcada por el antagonismo entre el gubernamental FLN y el FIS islamista, que pronto dará lugar a una auténtica guerra civil en la que Moulessehoul, como miembro de las fuerzas armadas, combate. El seudónimo lo forman los dos nombres de su esposa. Con él, publica en 1990 El loco del bisturí, una novela policiaca. Morituri, es la novela que le da fama mundial publicada en París en 1997, a la que siguen otras que se adentran en la crisis argelina: el paro, la corrupción, el islamismo, las diferencias sociales, la ausencia de libertades, la ausencia de perspectivas, el terrorismo, la represión...
En el año 2000 el comandante Moulessehoul abandona el ejército para dedicarse por entero a la literatura; es entonces cuando revela su verdadera identidad, lo que causa gran escándalo tanto en Francia como en Argelia. Quienes habían tenido muy en cuenta en sus críticas el hecho de que estas novelas que tanto éxito cosechaban se debieran a la pluma de nada menos que una mujer de la desgarrada Argelia, caen ahora en la decepción y le acusan de impostura. Su pertenencia a un ejército que en los años inmediatamente anteriores ha sido acusado de perpetrar masacres so pretexto de la lucha contra el terrorismo también le acarrea problemas. Yasmina Khadra contará en una novela, El escritor (2001), los detalles de su vida como escritor dentro del ejército, mientras que en La impostura de las palabras (2002), se enfrentará a todas las acusaciones que se le hacen. Entretanto, Moulessehoul deja su país natal. Tras una corta estancia en México, se instala con esposa y sus hijos en Aix-en-Provence (Francia).
El atentado (2007) recibió, entre otros, el premio de los libreros franceses y está siendo adaptado al cine. Lo que el día debe a la noche (Destino, 2009) fue declarado mejor libro del año por la prestigiosa revista Lire, e igualmente se ha realizado una adaptación a la gran pantalla. Las novelas de Khadra están escritas en francés.
Otras novelas:
A qué esperan los monos 2014
Los ángeles mueren por nuestras heridas 2013
La ecuación de la vida 2012
Lo que el día debe a la noche 2009
Trilogía de Argel 2009
Las sirenas de Bagdad 2007
El atentado 2005
La parte del muerto 2004
La prima K 2003
Las golondrinas de Kabul 2002
El escritor 2001
Lo que sueñan los lobos 1999
Doble blanco 1998
El otoño de las quimeras 1998
Los corderos del Señor 1998
Morituri 1997

domingo, 2 de agosto de 2015

La chica danesa ~ David Ebershoff

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Título Original: The Danish girl
Autor: David Ebershoff
Traducción de Jesús Pardo
©2000, Ebershoff, David
©2001, Anagrama
347 páginas
ISBN: 9788433969378


Sinopsis

   Copenhague, en 1925. Greta y Einar son una pareja de jóvenes pintores. Ella es conocida, sobre todo, por sus delicados, sugestivos retratos de mujeres. Pero aquella tarde, la modelo no ha venido. Y Greta le pregunta a Einar si por una vez, para que ella pueda terminar la parte de abajo de un cuadro, él se pondría un par de medias de seda, se calzaría unos zapatos de tacón, acaso también un vestido que le permitiera acabar de pintar los pliegues de la falda. Einar acepta, y el instante en que la seda del vestido se desliza por su cuerpo supone una revelación, el momento de la sensación más verdadera, como que ya no tendrá vuelta atrás, es un mundo de sueños, el sueño de ser Otro. Y así, acompañado por Greta porque ambos habitan ese oscuro espacio secreto entre dos personas que constituye un matrimonio, Einar recorrerán arduo camino al final del cual se encuentra una mujer llamada Lily Elbe, que fue Einar, y que ahora es una chica danesa.
   *  *  *  *  *
   David Ebershoff (1969) nació en Pasadena, California. Vive en New York, donde trabaja como director literario de The Modern Library, una división literaria de Random House. La chica danesa fue su primera novela, y esta inspirada en la vida de Einar Wegener, el primer hombre que, en 1931, se sometió a una operación para cambiar de sexo.
   Graduado en la Universidad Brown y la Universidad de Chicago, estudió en la Universidad de Keio en Tokyo. Publicó su primera novela, La chica danesa, en el año 2000. Basada en la vida de Lili Elbe, primea persona en someterse a la cirugía de reasignación de sexo. La novela ganó el premio Rosenthal Foundation de la Academia Americana de las Artes y las Letras, y el premio Lambda Literary.
   David Ebershoff publicó su primera colección de cuentos, The Rose City, en 2001. Su segunda novela, Pasadena, se publicó en 2002 y fue un éxito de ventas del New York Times. Su tercera novela, The 19th Wife, publicada en 2009. La novela trata sobre la poligamia en los Estados Unidos, la protagonista es Ann Eliza, una de las esposas de Brigham Young.   Dio clase de escritura de la NYU y Princeton, y actualmente enseña literatura en el programa MFA en la Universidad de Columbia.